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Córdoba, ciudad de las dos culturas

0cÁngel Ramírez, Sociólogo

Dedicado a la investigación social y especializado en técnicas de investigación cualitativa en el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (CSIC), también trabajó entre 2010 y 2011 en la Fundación Córdoba Ciudad Cultural.

En la actualidad forma parte del colectivo Ciudad Creativa y colabora con distintas iniciativas ciudadanas como El Arsenal, Espacio de Interferencias Creativas o esta misma revista, Rebel-Arte.

Para Ángel Ramírez, existe una tendencia a la polarización creciente inducida por el capitalismo financiero, que ha terminado afectando también a la cultura, de modo que se han abierto dos caminos opuestos: la cultura mercantilizada, bajo la tutela combinada – y al servicio – de la industria del ocio y el turismo y las instituciones; frente a la cultura irreductible de un ecosistema de iniciativas alternativas, intercomunicadas, que se empeñan “en constituir lo real a base de tiempo, esfuerzo, saber, independencia y una inequívoca y rebelde voluntad de ser sí mismo”

Últimamente todo se polariza. Después de años hablando de complejidades, interacciones y efectos no deseados, hemos descubierto que el menos deseado de todos los efectos era que todo eso eran juegos florales y que lo que de verdad ocurría es que la mayoría éramos cada vez más pobres, más débiles, y la minoría se estaba pudriendo en riqueza. Divertía la liquidez, el riesgo y el pensamiento débil, pero cuando nos hemos venido a dar cuenta estábamos más en una novela de Dickens que en una utopía transgénero e igualitaria.

De pronto los matices se han vuelto irrelevantes, cuando te están avasallando la intensidad de la luz o la temperatura ambiente no importan demasiado. Esta máquina de polarizar, de llevar a los extremos las cosas que es el capitalismo financiero, donde no hay fondo que no sea reptil, ha terminado contaminando también a la cultura. O estás conmigo o estás contra mí, o hacemos cultura al servicio de los múltiples dispositivos generadores de marcas, estrategias de distinción, identidades mercantilizables, espacios no place dispuestos para el consumo, o eres un titiritero noalaguerra. En el bando de los buenos están todas las artes aplicadas a ser aplicadas, que discurren por los diseños, las animaciones, el high tech, las sinergias, los contenidos para regeneraciones, branding, posicionamientos y plataformas.

Además de encontrarse en los muchos logos en pisos cutres que ve usted por sus calles, todo esto está capitaneado por reptiles sin fondo, agencias y clusters.

En el ámbito local, los dispositivos neoproductivistas simbólicos coexisten con los poderes decimonónicos residenciados en los teatros a la italiana de los bulevares, que hacen las veces de salón en los cadáveres urbanos en que se han convertido los centros de ciudad. Esos pretenciosos y clasistas teatros, junto con las páginas de los flyers aún denominadas prensa local, constituyen los espacios por los que son vomitadas las imágenes de compañías, festejos e interculturalidades vacuas. Todo cocinado, servido y promovido por tres o cuatro agentes institucionales que acuerdan con hosteleros y agencias de viajes unos paquetes para todas las familias que en Córdoba son; pepesoeros dominatrix, gafapastas hipsters y barriales de círculo, y las que nos visitan, lobotomizados intoxicados por la fritanga. Tres salas de teatro, dos de exposiciones, un par de acciones de calle, y algún esbozo de arte público son suficientes para que las tres tristes tribus se mantengan inalterables e iguales a sí mismas por los siglos de los siglos amén, y el flujo de visitantes pernoctantes califique positivamente en las webs la experiencia.


Solo existen estas plataformas al servicio de las idiotizantes industrias del ocio y el turismo, y la estetización del saqueo de los designers and engineers.

Está eso o lo que hacen unxs cuantxs, estar todo el día dando la matraca. Hay gente que da mucho la matraca…, porque en algún momento de las décadas pasadas metabolizó alguna de las trazas de pensamiento emancipador que circularon y se resiste a ser para otro que no sea sí mismo o lo que su santa voluntad elige. Por no se sabe muy bien qué, quedaron enganchados a algunas de las experiencias que organizaban las vidas de unos cuantos, y dan sus horas por la gente que vive en su barrio, por generar transformaciones en su entorno, o por formar parte de los privilegiados que ven, hablan o sueñan de otro modo.

Estos últimos componen una red de recuerdos, impulsos y esfuerzos construida con una artesanía de gestión que maximiza algunos inputs públicos, colaboraciones, y un indeterminado contexto generado por las múltiples combinaciones que se han producido en las últimas décadas entre todas las experiencias vecinas. Las conversaciones producen efectos inesperados, y en nuestro caso un ecosistema de referencias, pistas y claves compartidas que no paran de recombinarse hasta formar una especie de realidad paralela, una suerte de laberinto que requiere iniciación para ser descifrado. Esa malla de encuentros va deslizando por los lugares más infrecuentes pequeñas huellas que dan sentido a algunos pliegues del espacio arrasado por la alianza decimonónica / tardomoderna.

Se trata de islotes donde se arrisca ese pequeño pueblo en armas contra la soledad que es la poesía según Egea, poéticas de la imagen, la palabra, el cuerpo, poéticas absurdas e irónicas que se expresan de mil formas y se intercambian con una generosidad imposible fuera de la trama.

Son cuarenta, quizás cincuenta seminómadas que se reparten las esquinas y se comunican por una red de túneles que ha concluido por vaciar la base y sustento de una ciudad cada vez más ajena a sí misma y exhibicionista.

Últimamente todo se polariza y solo nos queda sumarnos a esa guerra de guerrillas que se empeña en constituir lo real a base de tiempo, esfuerzo, saber, independencia y una inequívoca y rebelde voluntad de ser sí mismo, u orbitar o encarnar el universo servil heredero del conformismo y la ignorancia que siempre es el músculo del poder.

Me sentía mejor con las negociaciones, los intercambios y los homenajes de otros tiempos, pero alguien rompió la baraja y no hay más remedio que echarse al monte y, ahora que lo pienso y miro con distancia, casi mejor así.


 

RebelArte, Mesas de Convergencia y Acción Ciudadana de Córdoba

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